En Las falsas confidencias , Marivaux aconseja sembrar en todos los espíritus las sospechas que necesitamos. Una de estas sospechas necesarias es la que debemos provocar en el poetastro, induciéndole a que piense que lo juzgamos poeta. Cuando consigamos tal cosa, habremos respondido a una exigencia social y, quizá, hasta individual. Si para gustar de los bienes más deleitosos es requisito esencial que el contraste nos hiera, convengamos en que el poetastro es el útil reactivo de la poesía. ¿Podríamos vivir sin tedio si no hubiese mujeres feas? Y, sin riesgo de un grave desengaño, ¿podríamos comprometernos a vivir sin fastidio en una ciudad en la que no hubiera un plumista de ripios, de deformidades y de ridiculeces? Nuestra debilidad nos volvería insoportable el mundo de la belleza unánime. Mi amigo Jacobo Palacios es, en mi conciencia, el reactivo de la poesía. Jacobo escribe. Pinta, esculpe. Como ...
Poemas de Dulce María Loynaz Lista alfabética de los poemas de Dulce María Loynaz publicados en El Jacalito del Fondo: Agua escondida Amor es... Cheché Creación Criatura de isla Deseo Despremdimiento Divagación El cántaro azul Espejismo Está bien lo que está Eternidad La balada del amor tardío La criatura de isla paréceme, no sé por qué... La duda Poema sin nombre Poema XVII: Hay algo muy sutil y muy hondo... Poema XXVII: Miro siempre al sol que se va Poema XXIX: En cada grano de arena... Poema XXXVI: He de amoldarme a ti como el río a su cauce... Poema XXXVII: Ayer me bañé en el río Poema XXXVIII: Si dices una palabra más Poema LVII: No te nombro... Poema LXI: En el valle profundo de mis tristezas Poema CXXII: ¿Qué loco sembrador anda en la noche...? Precio Quiéreme entera... Rosas ...